
¡¡Hola a todos!! Aquí os presento el primer seminario del 2º cuatrimestre, tratando el tema de budo y agresividad, el cual ha sido el mejor seminario que hemos podido tener durante todo el transcurso del año.
A diferencia de los demás seminario, este ha tenido lugar dentro de horario de clase, desarrollándose en dos partes, una teórica y otra práctica, llevado a cabo por un profesional en este ámbito, acompañado éste por su ayudante personal y tres alumnos más.
En la primera parte de la conferencia, nos plantearon el concepto de budo; entendiéndolo como aquella vía de realización para ir más allá del conflicto, para aprender ejercicios de percepción y sensibilidad para saber tratar con personas con problemas de agresividad. A mi parecer, creo que transmitieron técnicas de relajación para saber controlar nuestras percepciones e impulsos a la hora de intervenir con personas más conflictivas, por ello la relación del seminario con nuestra práctica laboral.
Un dato relevante que transmitió, fue el hecho de “etiquetar”, poniendo de ejemplo a ellos, marcándolos, incluso nosotros mismos de “karatekas”. Nos demostró de este modo que hacemos prejuicios sobre las personas y las etiquetamos, por lo que lo más difícil es quitar este enjuiciamiento, que a veces los marcan para siempre, pero es donde entra en juego nuestro rol profesional.
De esta parte teórica, no encontré mayor interés, ya que todo lo explicado lo podemos encontrar en la Web de la universidad, por lo que poniendo fin a la misma, continuamos a poner en práctica todo lo explicado. Para ello, tuvimos que desplazarnos a otro edificio cualificado para lo que se iba a tratar, aunque en mi opinión, un poco estrecho para la multitud de personas que asistió.
En la segunda parte de la sesión, comenzamos a practicar ejercicios de budo, muy interesante y diferente a como pensaba que serían, pero todos con la misma esencia, “enseñarnos a caminar hacia delante, en busca de la salida, y nunca sin huídas”. Además, nos mostró que la violencia no es el camino para la solución, sino que aumenta el problema, incitándolo aun más. Las actividades fueron llevadas a cabo por pareja, para aprender a escuchar y ser escuchados, utilizando para ello todo el cuerpo.
Considero, que esta es la naturaleza del budo, y lo que verdaderamente plantea, por lo que no debemos olvidarnos de esta práctica, ya que ha sido diseñada para nosotros, y a veces será necesaria tenerla en cuenta en alguna intervención futura. Por último, comentar que este seminario ha sido, como ya se dijo anteriormente, muy interesante y gratificante, pero sobre todo que hemos aprendido desde otra perspectiva e incluso divirtiéndonos.
A diferencia de los demás seminario, este ha tenido lugar dentro de horario de clase, desarrollándose en dos partes, una teórica y otra práctica, llevado a cabo por un profesional en este ámbito, acompañado éste por su ayudante personal y tres alumnos más.
En la primera parte de la conferencia, nos plantearon el concepto de budo; entendiéndolo como aquella vía de realización para ir más allá del conflicto, para aprender ejercicios de percepción y sensibilidad para saber tratar con personas con problemas de agresividad. A mi parecer, creo que transmitieron técnicas de relajación para saber controlar nuestras percepciones e impulsos a la hora de intervenir con personas más conflictivas, por ello la relación del seminario con nuestra práctica laboral.
Un dato relevante que transmitió, fue el hecho de “etiquetar”, poniendo de ejemplo a ellos, marcándolos, incluso nosotros mismos de “karatekas”. Nos demostró de este modo que hacemos prejuicios sobre las personas y las etiquetamos, por lo que lo más difícil es quitar este enjuiciamiento, que a veces los marcan para siempre, pero es donde entra en juego nuestro rol profesional.
De esta parte teórica, no encontré mayor interés, ya que todo lo explicado lo podemos encontrar en la Web de la universidad, por lo que poniendo fin a la misma, continuamos a poner en práctica todo lo explicado. Para ello, tuvimos que desplazarnos a otro edificio cualificado para lo que se iba a tratar, aunque en mi opinión, un poco estrecho para la multitud de personas que asistió.
En la segunda parte de la sesión, comenzamos a practicar ejercicios de budo, muy interesante y diferente a como pensaba que serían, pero todos con la misma esencia, “enseñarnos a caminar hacia delante, en busca de la salida, y nunca sin huídas”. Además, nos mostró que la violencia no es el camino para la solución, sino que aumenta el problema, incitándolo aun más. Las actividades fueron llevadas a cabo por pareja, para aprender a escuchar y ser escuchados, utilizando para ello todo el cuerpo.
Considero, que esta es la naturaleza del budo, y lo que verdaderamente plantea, por lo que no debemos olvidarnos de esta práctica, ya que ha sido diseñada para nosotros, y a veces será necesaria tenerla en cuenta en alguna intervención futura. Por último, comentar que este seminario ha sido, como ya se dijo anteriormente, muy interesante y gratificante, pero sobre todo que hemos aprendido desde otra perspectiva e incluso divirtiéndonos.

Me alegro de el seminario te haya resultado interesante y útil.
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