El martes 6 de octubre tuvo lugar la separación del gran grupo en dos, el m1 situado en el edificio 14, mientras que el m2 se podía localizar en el edificio 13 con los profesores Almudena y José respectivamente.
Una vez divididos y situados, lo primero que realizamos fue exponer el sistema de evaluación que se llevaría a cabo, pudiendo elegir entre dos modalidades, por un lado, presencial, es decir un portafolio electrónico (blog), mas un trabajo grupal de cuatro personas, sobre un colectivo a tratar, con su respectiva exposición, y por otro lado, la modalidad no presencial, siendo ésta el examen final.
Con respecto a esto, hay que decir que me parece una forma acertada de proponer un sistema de evaluación teniendo en cuenta al alumnado, pero ante la escasez de propuesta por estos últimos, se quedo tal cual propuso el profesorado.
Finalmente, y después de enseñarnos los bloques a tratar en la asignatura, nos paso un cuestionario, para ver la idea que teníamos sobre los contenidos de la materia.
Una vez explicado todo lo anterior, nos mostró un corto “saltando”, donde nos enseña a un pequeño cordero, feliz consigo mismo, e integrado en su entorno social, junto a sus amigos, vecinos, etc. Un día vienen por el personaje y se lo llevan, y cuando regresa, vuelve totalmente pelado, por lo que sus vecinos se burlan de él y no es aceptado socialmente. Es entonces cuando el cordero se deprime y empieza a encontrarse solo, pero aparece un conejo que le enseña que no importa los defectos que tengan las personas, ya que siempre somos los mismos.
Es en este video donde se muestra nuestra sociedad, siendo un fiel reflejo de la misma, ya que al igual que el pobre cordero se siente desfavorecido, marginado y por lo tanto en situación de desadaptacion social, hay muchos colectivos sociales en la misma circunstancia, y muchos en riesgo de exclusión. Es aquí, desde mi óptica personal, donde entramos en juego los educadores sociales y otros profesionales de lo social, para ayudar a erradicar estas situaciones de exclusión, e intervenir para salir de la desadaptacion social de estas personas.
Por lo tanto, considero que deberíamos de fomentar la concienciación de la sociedad, para hacer más fácil la adaptación de estas personas que se encuentran como el cordero, pero para ello, debemos de participar todos, desde la educación hasta las familias, comportándonos de alguna manera como el conejillo del corto. En definitiva, queda un gran camino por recorrer, pero entre todos, quizás se puede llegar a la meta.
Una vez divididos y situados, lo primero que realizamos fue exponer el sistema de evaluación que se llevaría a cabo, pudiendo elegir entre dos modalidades, por un lado, presencial, es decir un portafolio electrónico (blog), mas un trabajo grupal de cuatro personas, sobre un colectivo a tratar, con su respectiva exposición, y por otro lado, la modalidad no presencial, siendo ésta el examen final.
Con respecto a esto, hay que decir que me parece una forma acertada de proponer un sistema de evaluación teniendo en cuenta al alumnado, pero ante la escasez de propuesta por estos últimos, se quedo tal cual propuso el profesorado.
Finalmente, y después de enseñarnos los bloques a tratar en la asignatura, nos paso un cuestionario, para ver la idea que teníamos sobre los contenidos de la materia.
Una vez explicado todo lo anterior, nos mostró un corto “saltando”, donde nos enseña a un pequeño cordero, feliz consigo mismo, e integrado en su entorno social, junto a sus amigos, vecinos, etc. Un día vienen por el personaje y se lo llevan, y cuando regresa, vuelve totalmente pelado, por lo que sus vecinos se burlan de él y no es aceptado socialmente. Es entonces cuando el cordero se deprime y empieza a encontrarse solo, pero aparece un conejo que le enseña que no importa los defectos que tengan las personas, ya que siempre somos los mismos.
Es en este video donde se muestra nuestra sociedad, siendo un fiel reflejo de la misma, ya que al igual que el pobre cordero se siente desfavorecido, marginado y por lo tanto en situación de desadaptacion social, hay muchos colectivos sociales en la misma circunstancia, y muchos en riesgo de exclusión. Es aquí, desde mi óptica personal, donde entramos en juego los educadores sociales y otros profesionales de lo social, para ayudar a erradicar estas situaciones de exclusión, e intervenir para salir de la desadaptacion social de estas personas.
Por lo tanto, considero que deberíamos de fomentar la concienciación de la sociedad, para hacer más fácil la adaptación de estas personas que se encuentran como el cordero, pero para ello, debemos de participar todos, desde la educación hasta las familias, comportándonos de alguna manera como el conejillo del corto. En definitiva, queda un gran camino por recorrer, pero entre todos, quizás se puede llegar a la meta.

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